Arles A. Pinzón Molina

Futuro Ing. de Sistemas y Computación de Panamá



Hace un año exactamente, no tenía la menor idea de lo que significaba el proyecto 365. Había escuchado que era hacer algo todos los días, con un objetivo específico o para demostrarse algo... no entendía para qué la gente se molestaba en hacerlo. Con mucha alegría digo que, hace ya casi un año, empecé a realizar el proyecto... y gracias a Dios sólo me falta una foto para acabar. Les cuento cómo fue este viaje.

Esta era una de mis metas para este año :) 
Nunca hubiera pensado que la escritura era algo que me gustara tanto, empecemos por ahí. A lo largo del año 2011 me he ido conociendo poco a poco, mis fortalezas, mis debilidades, mis sueños y mi espíritu emprendedor ha ido creciendo... todo esto lo quiero plasmar en un post, de forma resumida. ¡Aquí va lo que aprendí! 

Empiezo diciendo que conocí gente extraordinaria. Este ha sido el año que más he aprendido de la gente, tanto en el aspecto positivo como en el aspecto negativo del asunto. Desde que nunca debes juzgar a un libro por su portada, pasando por el hecho de que nunca terminas de conocer a alguien y llegando a  darme cuenta que la faceta más oscura de cualquier persona sale a relucir en los momentos más difíciles. 

Aprendí que siempre es mejor dar sin esperar nada a cambio. Me parece graciosa la frase "Crees que fulanit@ haría eso por ti?", cuando quiero hacer un buen gesto hacia alguna persona, a lo que siempre respondo: "No es lo que hace esa persona por ti, es la buena acción que realizas cuando haces algo por esa persona... sabiendo que probablemente no hará nada por ti". 

Comprendí también que no necesitas a alguien enfrente tuyo para aprender algo, sólo hace falta interés. Viví situaciones estresantes en el último semestre, me acuerdo que varios de mis profesores decían: "Este es el material, entiendan, resuelvan y apliquen por su cuenta"... a lo que me percaté que una sola lectura no basta para entender todo el material, y que el potencial para innovar depende siempre de la motivación e investigación que tenga el estudiante para avanzar (A la vez que es guiado por alguien con mayor conocimiento).

También me di cuenta que siempre tenemos que demostrar la educación que hemos recibido en cada uno de nuestros hogares, hay que buscar que tu nombre siempre sea sinónimo de calidad. Me acuerdo de la frase que dijo mi primer jefe: "Cuando te expresas en redes sociales, tu nombre es tu marca personal", creo que esas palabras me hacen reconsiderar cada cosa que publico, analizar si está bien fundamentado lo que voy a decir y si va de acuerdo con los "objetivos de la marca" (o lo que quiero lograr).

Otra cosa que aprendí este año, es que hay que meterle ganas a lo que se hace, hacerlo con dedicación y vocación.  El panameño (en terminos muy generales) está acostumbrado a brindar un mal servicio, a pesar de que somos conocidos a nivel regional por ser un país con gente muy alegre. Una sonrisa no cuesta nada, por ejemplo, ¿Por qué no regalarla?

El límite es 100%. Esa famosa frase de "Hay que dar más del 100%" no tiene validez si consideramos que los límites se establecen para conservar la estabilidad y potencial del que realiza un trabajo, investigación, proyecto. Hay que dar lo mejor de uno mismo y dedicarse completamente a lo que se hace, sin auto-golearse. 

A todo esto, me llamó la atención una frase que leí en una imagen de Zelda, decía lo siguiente: "Este juego me enseñó que tenemos que enfrentar a nuestros propios demonios" (por la sombra de Link que lo combate en uno de los juegos), indicando que el miedo siempre estará presente, siempre tendremos obstáculos, nunca dejaremos de tener fallas que nos reten a dar un paso más... la verdadera fortaleza de la persona está en cómo enfrentamos esos demonios y como los superamos, sin esquivarlos. 

Por último, aprendí que perdonar nos ayuda a avanzar; recordar los errores que hemos cometido y los perjuicios que podremos haber recibido, nos sirven para crecer y mejorar como persona. La confianza no se regala... se deposita en una persona acreedora de la misma, teniendo en cuenta que hasta la sombra te abandona cuando oscurece.

Por último, los sueños son la gasolina que impulsa a todo emprendedor. Siempre habrá alguien que te diga "Yo te acompaño", alguien que te diga "Habla pa' ve que xopa"  y alguien que te diga "Si te caes, yo te levanto"... el truco es nunca perder a esas personas de vista, avanzar sin mirar atrás, fundamentarte en lo que crees y lograr ser la diferencia que quieres ver en el mundo. 

Eso... fue lo que aprendí en el 2011. 

Futuro Ing. en Sistemas y Computación

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